Muchas veces nos preguntamos con cierto grado de remordimiento el por qué no estamos en compañía de alguien, no es decir pololeando, pero si tener a alguien con quien poder desarrollar sentimientos de afecto, los cuales de por cierto son diferente al los de que se tiene con la familia y amigos. Es ese sentimiento de angustia, de envidia, y de un poco de rabia el que se nos produce cuando vemos a una pareja besándose apasionadamente en una aplaza, en el metro, en la universidad, etc., donde la rabia es mas aún, cuando la persona que esta con aquella mujer o hombre es realmente más fea que nosotros (sin dejar pasar de que puede ser una bella persona en sus sentimientos), pero es lo que siento, y creo que es lo que siente mucha gente, pues, creo ser una especie en extinción, pero nunca para tanto.
Muy pocas veces he escuchado a personas decir que están bien en su área afectiva, pero han sido miles las veces que he escuchado frases realmente frustrantes, tales como: “no se huevón, todas las minas son iguales”, “los minos son todos unos mentirosos”, “se metió con mi mejor amigo(a)”, en fin, tantas de estas frasecitas cliché que todos hemos escuchado en algún carrete, en donde cuya conversación se desvía hacia la “volá” más profunda. En este sentido; ¡¿Donde están aquellas tantas personas que veo aparejadas durante el día?! ¡¿Donde se esconden estas bestias que se besan apasionadamente?!, ¡es que realmente casi nunca los encuentro!.
Ante esto, son muchas las variables que podrían explicar este fenómeno, como lo es la hipocresía, pues sí, esa mentira que se dice al momento de cortejar a alguna persona, en donde decir la verdad nos lleva a la perdida de puntos realmente vitales en esos momentos, y es ahí donde (especialmente nosotros) somos especialistas en prometer cielo, mar, y tierra, solo para lograr ese beso, que muchas veces, que por la altura de la hora y de la ingesta de alcohol, resulta ser el arrepentimiento mas grande, ya sea porque era la mina del amigo o del dueño de casa, porque estaba pololeando y habían muchos paparazis, o simplemente porque la mina era fea, etc., son muchas las consecuencias.
Así que señores “pololitos”, los invito a hacerse presente, aunque sea en las conversaciones mas sanas, para que así nos dejen tranquilos a todos aquellos que nos surgen este tipo de inquietudes.
Les detesta su fiera Chucky.
martes, octubre 24, 2006
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