
El Diploma
Mi único deseo en la vida era ver a mi hija profesional, pues, para ello luchaba en mi miserable trabajo de temporero. Días helados y lluviosos, y yo embarrado y mojado por cinco mil pesos diarios. Apenas me alcanzaba para comer, puesto que todo el dinero se lo llevaba mi niña, hasta tuve que comer pan con hongos, pero yo luchaba por sus sueños. Sabía que con esto vendrían tiempos difíciles, pero me atreví, y aposte por darle un futuro mejor.
Ahora esos sueños ya no existen, mi hija trabaja de cajera en un súper mercado, y tiene un hijo llamado Diploma de tres años. ¿De qué valió la pena tanto esfuerzo?, ¿donde quedaron los anhelos de un mejor pasar?.
Aún recuerdo cuando mi hija se fue a estudiar a Santiago y me dijo: "Papá, en tres años te traigo el diploma".
