
UN FUTURO COSMICO
Recuerdo con mucho cariño y nostalgia aquellos años de mi adolescencia más pura, en donde mis 15 años deambulaban por una mente soñadora y enamorada de algo u alguien que solo se encontraba en mi mente. Era algo extraño, pero agradable el poder escribir poemas para alguien que no existía, o escuchar canciones antes de quedarme dormido, reflexionando en aquella esperanza de encontrar a alguien que me hiciese sentir aquellas emociones arraigadas en mi mente. Era hermoso caminar por las calles de mi pueblo cuando todos dormían y la lluvia caía como el poema más triste de Neruda, en donde la soledad y mi presente se conectaban en una reflexión llena de ideales, en un futuro cósmico.
Recuerdo con mucho cariño y nostalgia aquellos años de mi adolescencia más pura, en donde mis 15 años deambulaban por una mente soñadora y enamorada de algo u alguien que solo se encontraba en mi mente. Era algo extraño, pero agradable el poder escribir poemas para alguien que no existía, o escuchar canciones antes de quedarme dormido, reflexionando en aquella esperanza de encontrar a alguien que me hiciese sentir aquellas emociones arraigadas en mi mente. Era hermoso caminar por las calles de mi pueblo cuando todos dormían y la lluvia caía como el poema más triste de Neruda, en donde la soledad y mi presente se conectaban en una reflexión llena de ideales, en un futuro cósmico.
